La mayoría de las cabinas de pulverización tradicionales son, en realidad, túneles de viento gigantescos. Estos sistemas utilizan grandes cantidades de aire para mantener la temperatura elevada. Pero hay un problema: todo ese flujo de aire actúa como un vacío, lo que hace que se aspire todo tipo de polvo, pelusas y suciedad que estén flotando en el aire, y estos se depositan directamente sobre la pintura aún húmeda. En la industria aeroespacial, esto es un verdadero problema. Una pequeña partícula de polvo no solo es fea a la vista, sino que también puede causar defectos estructurales o hacer que toda la capa de pintura sea inútil. Para solucionar esto, dejamos de usar sistemas de calefacción por aire forzado y optamos por utilizar radiación infrarroja de onda corta. La radiación infrarroja no calienta el aire, sino que emite radiación que atraviesa directamente la capa de pintura para calentar la superficie en sí. Como no hay aire caliente siendo expulsado por todas partes, el polvo no se mueve. A esto lo llamamos “curado estático”. De esta manera, los contaminantes permanecen en su lugar. Para que esto funcione, utilizamos tubos de cuarzo de alta densidad. Estos tubos logran alcanzar la temperatura necesaria en cuestión de segundos. Esto crea un efecto similar al de una “capa protectora” sobre la superficie de la pintura, lo que permite que la capa superior se endurezca casi instantáneamente. De esta forma, se evitan las partículas extrañas antes de que tengan tiempo de asentarse en la capa de pintura. Por supuesto, hay que tener cuidado con la ubicación de las lámparas. La radiación infrarroja solo funciona si hay una línea de visión clara. Si la pieza tiene formas complejas o huecos profundos, habrá zonas donde no llegará el calor adecuado. Es necesario planificar cuidadosamente la disposición de las lámparas para que el calor llegue a cada superficie desde el ángulo correcto. El resultado? Se elimina esa aparición desagradable de “piel de naranja” y esos pequeños bultos causados por el polvo. Además, el proceso es mucho más rápido. No hay necesidad de esperar a que toda la habitación se caliente. Basta con encender las lámparas y comenzar el proceso de curado. El equipo ocupa menos espacio, y ya no hay necesidad de desechar piezas dañadas.