
Hacer que los calentadores de baño den calor sin cegar la vista
La mayoría de los calentadores de baño utilizan lámparas de infrarrojos de onda corta para calentar el ambiente en cuanto se enciende el interruptor. Obtener calor es lo fácil; lo verdaderamente importante es asegurarse de que la luz no ciegue a las personas, algo muy importante cuando se trata de bebés y sus ojos sensibles.
El problema de la luz
Las tubas halógenas convencionales emiten una amplia gama de colores de luz. Para mantener la seguridad, debemos ajustar la forma en que se distribuye esa luz. Utilizamos vidrio de cuarzo especial y recubrimientos internos para filtrar esos picos azules intensos y el brillo excesivo que puede causar molestias. El calor sigue llegando a la piel, pero ya no hay luz tan intensa que pueda cegar.
Logramos que la energía se concentre en un rango específico (de 0,76 a 1,5 μm). De esta manera, el calor realmente penetra en el cuerpo, pero los ojos no tienen que lidiar con una luz de alta intensidad.
El equilibrio
Utilizamos reflectores para dirigir el calor hacia abajo. Si el ángulo varía aunque sea un poco, se crean puntos calientes molestos y se desperdicia energía. Para mantener la luz suave, añadimos capas difusoras o recubrimientos especiales en la superficie de la lámpara.
Pero aquí está el problema: no se puede tener todo gratis. Al bloquear esas longitudes de onda visibles para proteger los ojos, la luz se vuelve un poco más tenue. Se pierde algo de brillo, pero la capacidad de calentamiento permanece igual.
Algunos consejos para su instalación
Si vas a instalar estos calentadores, asegúrate de que la tensión eléctrica sea estable. Si la tensión fluctúa, el filamento se calienta demasiado, lo cual puede afectar el espectro de luz y anular los beneficios para los ojos.
Y si los instalas para un bebé, elige lámparas con menor potencia y ángulos de haz más amplios. De esta manera, el calor no se concentrará en un solo punto de la piel del bebé, lo que hace que el calor sea mucho más suave.